NADIANRÉ
El viento de abril deletrea su mirada.
Y el Ucayali, su historia de Olimpia de Manet.
Y más aún, Euclides, el teorema de su pampanilla de tanto beber chapo y probar buetén caliente.
¡Oh, hermosa shipiba: Nadianré, la del cántaro inmortal!
Incursiono en la Etnohistoria amazónica para conocer su pasado. Y me asombro al conocer que Mayas y Shipibo-conibos comparten la creencia cosmogónica de ser originarios de la constelación Las Pléyades o Los 7 cabritos. ¿Feliz cuna lejana?, ¿polvo cósmico que impregna nuestra historia?
Bary, Sol Shipibo,despliega amazónicos potajes sobre hojas de plátano y bijao donde se cimbrean suris, dentones y mojarras.
Mientras Nadianré, alegría verde oliva, reparte estrellas en sus ojos negros y la mañana es poco más que una mirada crujiente de tanto ser dulce y adorable.
Gogol, Dostoievsky y Chejov permanecen hasta hoy en la Plaza Roja, cantan, al unísono, Noches de Moscú;ríen ...y bailan una balalaika agotadora y...se apenan porque la juventud de hogaño no existe, sólo se ve en el cielo embrutecido: vagos, prostitutas y drogadictos que la promesa yanquí forjó.
Bary me guía por vericuetos de ensueño Shipibo-conibos y comprendo que por amor, los hombres, son capaces de llevar playas y reinos a lugares donde se eternizarse los placeres más augustos, que la poesía no es manzana horneada por la envidia ni el usufructuo individual de patanes eunucos que hoy gobiernan muchos pueblos del mundo.La poesía es río de vida. Amaneceres de lluvia enamorada.Hermandad desplegada en defensa de la biodiversidad. Mientras tanto Nadianré,reina Shipiba, esparce sus encantos de bubinzana sobre los bajeales donde mora este ronsoco enamorado.
Ella camina por la pasarela de la vida, con la misma sabiduría y gracia de una garza real;su blusa multicolor, crepúsculo maravilloso; su falda con figuras geométricas: pintura de Kandinsky.Es tan orgullosa, con su vestimenta , como una yara dormida en los brazos de una boa. Y no tiene complejos al compartir pasarela con el Sari hindú o el kimono japonés, ¡ella es una pintura romántica, llena de tonos y valores!
¡Oh, heroína ucayalina! nadie ha pensado en el pedestal de gloria que te mereces. En el Ucayali medio se defendió la patria. Tú fuiste la que con macana en mano y cardúmenes de pirañas hiciste huir al vecino, silencioso invasor.
Anochece en mis motivos y se enciende la luz del placer en la riqueza de color y arte de tus chaquiras. Hay placidez de playa en tu ombligo que palpo. Me duermo,Nadianré,me encierra... ¡en la noche de su cerquillo!.
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.Shipibo-Conibo, Etnia amazónica.Las Pléyades, los Shipibo-Conibos la conocen como Los 7 Cabritos.Suri, gusano comestible.Dentón y mojarra, peces amazónicos. Buetén,potaje emblemático de los Shipibo-Conibos.Yara, diosa de los lagos.Ronsoco,capibara.
Los anacoretas planearon matar el silencio. Inventaron, para ello, el parlante cibernético sin decibeles, Everest de lujurias y Amazonas lleno de pirañas y tontos. Todo sólo, para acallar la sinfonía de su fusa. Desde entonces, amo el silencio con la pasión desenfrenada de un sepulturero. Esposado por dentro, crucificado por Enma Bovary: amo el silencio envuelto en días y en humita. Nadie oyera mi silencio si es que el sibarita no amara la metástasis de su ausencia. Imagina Ud a Proust ¿sin el ají del silencio? ¿el ombligo liberado de Baudelaire? o ¿tu risa desflorada?. Sin la orquesta del silencio el mundo sería ¡una aria sin partitura!, ¡una Gioconda seria!. El silencio anticipó al big bang. Preside, jardinero, tus gorjeos de amores otoñales. Anticipará, Catón, tus pasos inversos al averno. Los amores más augustos florecieron en silencio. El tiempo es tal borracho de silencio. Principio o fin. Eros o Tánatos. Gloria o Nirvana. Fellini o Coppola el silencio que miras: ama, guía, encabrita;ahuyenta, pastor, la bulla que llena y envilece. Los anacoretas desesperados,eunucos ya, convocaron a Camus, suicida; a Bush, criminal, tigre de papel y al mismísimo Mefistófeles para el refrito al silencio. En plástico infecto, expuestos al desprecio, compiten con larvas y miasma. Por eso sigo amando el silencio, puquial en los ojos de mi perra La Negra. El silencio es todo: pasión de los amores idos; Quijote con Quijotes; embrujo, sales, jadeos, clítores, pederastas.Todo es silencio en la esclerosis de la abuela, sus años agolpados en cenizas sin retorno.Y en silencio me apeno con tu silencio de perro faldero, de flor de caminos, de ancestros inacabables, pero victoriosos. Me apeno, verdad, con tu huracán o aura, lleno de timbales de sueños rotos y de fogatas con murciélagos bailarines. Y me apeno con la misma simpleza de un niño que ha perdido una llanta de su niñez. Cualquier cosa, en cualquier parte y en cualquier vida o muerte el silencio está. Y está bien ubicado, con la precisión y pasión de un sodomita en la gloria. Bien clavado en este punto que viene... nos despide y silencia. Después...seguirá reinando el efebo silencio en su vuvuzela de arpegios...¡reinando!
Boris Gonzáles Macedo.Tiruntán (Ucayali) 18.02.50. Perú. Maestro universitario, periodista, poeta y narrador. Ha editado: Sakura, Tanka, Fabulando, La luz conquistada, De la farmacopea y otros designios, Poesía Ucayalina. Dirige la revista de poesía Crótalo.
LA MUERTE
Quieta,ágil, voluptuosa, la muerte,nos espera.Y aunque no quieras te espera.En cualquier puerta, camino o desvarío.Y te ha de estrujar con la misma facilidad con la que evades impuestos.Te criaste en el vientre, tumba maternal, de tu ser más querido y has de terminar en la otra tumba maternal, la pachamama: tu madre definitiva.Así que no tienes escapatoria como no, la rana ante el hambre inequívoco de una cobra real.Tu cuerpo es un envoltorio lleno de muerte, que gira como los astros alrededor de tu edad, en su propia vía láctea. Y con él ¿hacia dónde?: con Heidegger, hacia la nada; con los católicos, al cielo o al infierno; o, con los budistas, al Nirvana.Sobre esta crónica los ojos de los muertos del mañana.En los cementerios e iglesias los muertos vivientes del pasado, honrando su fe, lleno de cruces.¿Y por qué la muerte se ensaña con algunos mortales?¿ por qué este odio ancestral endurece hígados y volatiliza nervios?. Desde tiempo atrás los hombres han caricaturizado a la muerte. La han pintado de: fea, horrible, arpía, pésimamente vestida y con afilada guadaña. Los pocos sensatos piensan que eso no es verdad.La muerte es la estación florecida de la vida.Una dama fina y hermosa que pasa, diariamente, por la pasarela de nuestra existencia. Un ramo de flores con que nuestros seres queridos nos despiden.Con todo, guapa, adacadabrante y voluble nos espera para convertirnos en empanada rellena de años, lujurias y estupideces,o, en momia de cuerpo ageno, luego de firmar el desenlace de la novela de la cual fuimos buenos o malos actores.Hablar de la muerte no es malo ni abusivo.Lo malo es olvidarla. Sentirse eterno. Intocable gorgojo de la casa, tu vida, que te obsequiaron y que tú ¡insensato! destruyes momento a momento. Y sé que algún día vendrá a buscarme. La estoy viendo: ¡bellísma! vestida de reina, con la última moda de Cristian Dior y oliendo a ese perfume que tanto me encanta: belle de de nuit, ¡pobrecita! vendrá sin conocer la treta ni la estrategema que la he de preparar. No sabrá que las mujeres de ese tiempo estarán clonadas y no tendrán sexo, que tengo gustos exquisitos y que calzo 45... . Por eso digo que la muerte, así, diosa de ensueño, río de torcazas,con apariencia de Ava Gardner o Marylin Monroe, íntegras, ha de llevarse...más de una sorpresa...¡aunque no lo creas!.